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Terra
La Coctelera
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Sin títilo aún. Marcha fúnebre de Chopin

I

El crujir de los pétalos turba el melodioso silencio que reina

Incesantemente en la eternidad del pensamiento,

 Mezclándose en un sinfín de aromas florales que colorean el lugar de un

Pálido carmesí, que a la luz de las velas se torna cálido y acogedor...

Que este lecho perfumado con la vida ya vivida,

Se convierta entonces en el lugar para dormir...

 Dormir eternamente, pues sólo allí descansa la memoria.

II

Duerme bien, tranquila y  serenamente

Duerme ahora que es tiempo de partir,

Duerme en el sueño de la vida, y vive en el despertar de la muerte

Prepara tus cosas, arréglate bien que el cochero vendrá  por nosotros por ti y por mí.

En inconsciencia absoluta como roca mustia e inmóvil que observa el agua fluir 

Así estarás en la llegada del fin, allí el tiempo pausadamente  pasará,

Recíbelo ahora en piel de nogal...

Ya viene....

III

Escucha su murmullo, él te llama

Melodía lúgubre que se acerca tímidamente

Que enerva cada fibra de tu ser, abre la puerta está ahí

Ha estado allí esperándote, viendo tu vida, observando tu muerte

Es tiempo de partir, escucha el carruaje

Sus ruedas, rusticas de madera chocan y saltan con cada roca en el camino

No desesperes ya casi llegas, te está esperando en su febril morada

Las puertas abiertas todavía aguardan la hora, añoran tu entrada

Siente su aliento que traspasa tus ropajes de fino lino

Entra ya, las puertas se cierran

Puertas de mármol con tu nombre allí grabado.

1, may | 1 comentario Posteado por: Camilo Andrés compártelo

DERECHO A LA VIDA; DERECHO A LA MUERTE

DERECHO A LA VIDA; DERECHO A LA MUERTE
La muerte ha sido un factor constante de incertidumbre a lo la historia, es un tema polémico si se tiene en cuenta la influencia del cristianismo y la sacralización de varios conceptos, en este caso la muerte. La eutanasia, se deriva del griego EU: Bueno y THANATOS: Muerte, lo que significa dar buena muerte a quien está agonizando, padeciendo por mucho tiempo sufrimientos insoportables como también quienes “viven” de manera artificial, cuando de diagnostica muerte encefálica como cesión de funciones autónomas del cuerpo, debido a su carácter irreversible es necesario que el paciente a tratar deba estar conectado a maquinas que artificialmente suplen sus funciones vitales. Lo que se busca con la eutanasia es reconocer la dignidad humana, el derecho a morir como parte de su derecho a la vida, a una vida digna.
La batalla que se libra en torno a si es legitimo disponer arbitrariamente de la vida de una persona cuando nadie está facultado para ello, y si la vida en condiciones deplorables, es considerada vida si se tiene en cuenta las limitaciones y perjuicios que esto acarrea para la persona, pues en una situación en la que el paciente esté en muerte cerebral, sea irreversible, no existe medio para saber que siente o piensa (Si lo hace), por tanto el pensar en ella y en su bienestar no resulta egoísta y si comprensivo, evitándole más dolor ( psicológico, físico) tanto a la persona como a la familia.
Un gran factor decisivo es en manos de quien está el ejecutar dicha función, el médico, en donde no sólo influye el deseo del paciente y su familia sino él como persona en la medida en que no está obligado a realizar ningún acto fuera de su consentimiento, como también goza de voluntad y libre albedrio, está en la capacidad de negarse pues, su decisión es algo personal y nadie puede alterar eso. La ley le respeta su decisión, como también puede limitar el ejecutar la eutanasia, cohibiendo la voluntad y la autonomía de que lo desea.
Más allá de la ética y normas establecidas como patrones para cohibir la voluntad humana, está la autonomía del hombre en el hombre, es por eso que cuestiones como la eutanasia sólo involucran al sujeto en sí, mi posición frente a la eutanasia está dada por la separación de prejuicios frente a la vida misma en el sentido que restringen el decidir libre y racionalmente por cada ser, al aceptar dicha doctrina, quedan al descubierto los ya mencionados prejuicios y sus alcances al momento de convocar masas y limitar la vida de las personas socialmente, teniendo en cuenta la época en donde se defienden derechos individuales, facultando el libre albedrio de las personas en sus decisiones, como también derecho a la vida, una vida digna, y por ello se abre la posibilidad de decidir en qué momento cuando humanamente sea imposible, dejar de vivir, pues si esta no es digna y le hace miserable, la razón le faculta para elegir no vivir en determinadas condiciones.
Lo que se busca con la eutanasia es reconocer la dignidad humana, el derecho a morir como parte de su derecho a la vida, a una vida digna, como expresión de sí mismo en relación con algo tan íntimo y privado como lo es la vida.
Este ensayo desarrollará los conceptos básicos de este tema, expondrá varias posiciones encontradas, teniendo en cuenta el contexto social de Colombia, como un país de principios conservadores y como es vista esta práctica respecto a su condición de sociedad arraigada a la religión católica, por ende el rechazo a situaciones que salen de un contexto que se establece dentro de la rigidez conceptual propia de paradigmas laicos.
El cambio propuesto dentro de una serie de eventos que piden la renovación de un sistema social, es entonces necesario desarrollarlo, necesariamente debe existir una contraparte, el ámbito ético y moral se oponen rotundamente, las iglesias que proclaman a Dios también se oponen, pues la idea en la que un ser humano mata a otro es aberrante, aún en un estado vegetativo, pues es Dios quien tiene destinada a cada quien la hora de marcharse. En el campo de la ética y la moral, cada quien interioriza sus convicciones y dependiendo de la cultura en la que se enfoque, dará un resultado distinto, ahora bien, en occidente, en Colombia, siendo un país fundado en la fe cristiana católica, los conceptos de la vida y muerte en donde Dios es el único que dispone de ellas de antaño resaltan en un mismo punto y esa es la negación a tal acto, además de dar el calificativo de ayudar propiciar el suicidio, la muerte, desvalorizar la vida humana, ponerle precio, al omento de asumir un gasto hospitalario, si es el caso de una agonía prolongada.
En el punto al que se llega cuando se preguntó — ¿Qué pasa con aquel que está enfermo terminal y el dolor lo consume? — Es designio de Dios dar a cada quien lo que merece, pues en el más allá tendrá su recompensa, es como si se pusiera a prueba. Igual que Jesús, cuando pasó 40 días en el desierto, la recompensa a todos los males y dolores vividos aquí en la tierra vendrán después en la vida eterna. — La oposición desde el ámbito religioso y moral, estas dos son similares en el sentido de subjetividad. Son temas que tendrán solución parcial debido a su complejidad, puesto como la contraparte a lo propuesto.
Dentro del marco de un país como Colombia en el que se promulga la defensa de derechos fundamentales basados en interés y bienestar social, se deberían entender como fundamentales los derechos de una persona, a ser libre de decidir con su vida, derecho a una asistencia en salud, como acompañamiento y apoyo como derechos del paciente frente a la situación, que por su gravedad necesita de su protección, dichos derechos estarían en la carta política, como derechos fundamentales en los que se protegen derechos y libertades que sólo involucran al individuo, además del referente a la salud. Siendo este un fenómeno parcialmente reciente, su aceptación no está consolidada y existen varias barreras al momento de reconocer su importancia, sus consecuencias, por ende es necesario que desde la estructura misma del país se busque proteger la dignidad de las personas en este sentido, esto sería un avance en materia de derechos humanos, como propósito del desarrollo mundial.
En varios países que son insignia en materia de protección de los DDHH, la acogida de la eutanasia es de gran proporción, sin embargo los resultados varían según la pregunta precisa que se hizo, algunos resultados dan apoyo a la eutanasia así:
- 60% en Estados unidos - 74% en Canadá - 80% en Gran Bretaña - 81% en Australia.
Si se tiene en cuenta el desarrollo en dichas políticas y el reconocimiento de los DDHH, resulta benéfico para la población políticas en las que se les garantice, así como también se reconoce y respeta la autonomía en la voluntad de hacer un testamento. Esta temática es reconocida por médicos, ilustres académicos que reconocen la importancia y la prioridad de esta situación, y admiten que en el proceso que vive una persona cuando padece una enfermedad terrible, pueden surgir daños que resultan irreversibles y en su vínculo con el paciente es necesario la “humanización” para entender su padecimiento y así lograr una solución que le permita aliviar su padecimiento y no someterle a situaciones injustificadas.

“Artículo 13: El médico usará los métodos y medicamentos a su disposición o alcance, mientras subsista la esperanza de aliviar o curar la enfermedad. Cuando exista diagnóstico de muerte cerebral, no es su obligación mantener el funcionamiento de otros órganos o aparatos por medios artificiales.”
Esta norma en la que el Congreso de la República reconoce la eutanasia como opción médica en la que el paciente sufre un daño irreversible, como lo es la muerte cerebral, pero es el reconocimiento de las situaciones en las que las condiciones de vida no son dignas y se puede aplicar como opción para cumplir con el objetivo de aliviar y no prolongar su sufrimiento indefinidamente, esto como derechos que deben tener los enfermos terminales, y por ende el ser respetados por aquellos quienes tengan la carga de asistirlos. Varios movimientos a nivel mundial han presionado y este es uno de los resultados, pero es necesario que sea reconocido, respetado como un derecho fundamental de la persona. Esta posición es tomada en diferentes países donde se advierte este procedimiento como parte fundamental en la etapa terminal de un paciente además del apoyo que este necesita.
- Canadá: El suicidio es legal, pero nunca un médico puede ayudar en él. Una ley para permitir la eutanasia podría crearse en el nivel federal y se aplicaría a lo largo del país
- Estados Unidos: Los ciudadanos en el estado de Oregon aprobaron la medida 16 de noviembre de 1.994 que legalizaba la eutanasia bajo condiciones limitadas. El "National Right to Life Committee" (Comité por el derecho nacional a la vida) obtuvo un interdicto de la Corte para demorar la implementación de la medida.
El 7 de marzo de 1.996 la Novena Corte de Circuito de Apelaciones declaró anticonstitucional una ley de Washington que criminalizó al médico que ayudara a pacientes terminales. La corte mandada por una mayoría de 8 a 3 dijo que la ley infringía el derecho a la libertad y a la protección igual garantizada por el artículo 14 de la Constitución de Estados Unidos.
Dentro del ámbito que circunda la eutanasia, existen también derechos enfocados para garantizar el bienestar de un enfermo terminal, está un decálogo de derechos integrales dentro del interés de proteger a quienes en este estado lo necesitan y se encuentran en situación desfavorable.
1. El paciente tiene derecho a mantener hasta el final de sus días la misma dignidad y autonomía a las que ha tenido derecho en la vida.
2. El paciente tiene derecho a obtener información veraz, franca y completa acerca de su diagnóstico, opciones de tratamiento y pronóstico.
3. El paciente tiene derecho a ser atendido por profesionales sensibles a sus necesidades y temores en su proceso de aproximación a la muerte, pero competentes en su campo y seguros de lo que hacen.
4. El paciente tiene derecho a ser el eje principal de las decisiones que se tomen en la etapa final de su vida.
5. El paciente tiene derecho a que no se le prolongue el sufrimiento indefinidamente, ni se apliquen medidas extremas y heroicas para sostener sus funciones vitales.
6. El paciente tiene derecho a obtener alivio efectivo de su dolor y de sus síntomas, aun si los medicamentos o medidas requeridas para ello le redujeran el tiempo de vida restante.
7. El paciente tiene derecho a que las necesidades y temores de sus seres queridos sean tenidos en cuenta antes y después de su muerte.
8. El paciente tiene derecho a recibir asistencia espiritual siempre que lo solicite y a que le sean respetadas sus creencias religiosas, cualesquiera que sean.
9. El paciente tiene derecho a conocer y recibir explicaciones sobre los costos de los servicios recibidos. En situación de urgencia, se le debe atender sin exigir pago previo.
10. El paciente tiene derecho a morir con dignidad, tan Confortable y apaciblemente como sea posible.
Esto nace con el afán de entender la condición de una persona en estado terminal, donde lo esencial es la búsqueda del alivio, del bienestar y garantía de principios de solidaridad entorno a una situación de tal magnitud, entendiendo la muerte como una etapa de la vida humana de gran magnitud, que trasciende no solo al individuo, sino a su familia, y la comunidad en general. La Constitución Política está fundada según su preámbulo y artículo 1° en que Colombia es un Estado social de derecho, en donde su fundamento es la dignidad humana, se promulga y se protege el derecho a la vida con solidaridad dentro de quienes la integran, como también el aparte en que se establece que el interés general tiene prevalencia , en ese sentido el reconocimiento de los derechos planteados hace parte de la protección al a dignidad, la vida, y la solidaridad entre los colombianos, logrando un avance en progreso y desarrollo dentro del marco de los DDHH.
Varios de los desafíos, que surgen a partir de la eutanasia, es la concepción de delito y acto inmoralmente visto, teniendo en cuenta la magnitud de terminar la vida de una persona, cuando no se está facultado para ello, la ley lo prohíbe, aunque el suicidio no sea un delito por obvias razones, el ayudar o incentivar la muerte de una persona es por ende la actuación de un tercero en la cuestión y pasa de ser una decisión personal a ser un homicidio teniendo en cuenta la magnitud del acto, el consentimiento de la otra persona y la intención de dar muerte a un ser humano. En este determinado caso es el médico quien tiene la potestad de elegir, ya que en uso de su voluntad es responsable de lo que acarre sus actuaciones, para ello está dado un código ético que les orientara como ética y moralmente deben ser integrales;
El médico mantendrá siempre el más alto nivel de conducta profesional. El médico no permitirá que el ejercicio libre e independiente de su juicio profesional en favor de sus pacientes quede influido por motivos de ganancia. En todo tipo de práctica médica, el médico procurará prestar su servicio profesional con competencia, con plena independencia técnica y moral, y con compasión y respeto por la dignidad del hombre. El médico debe tratar con honradez a sus pacientes y colegas y se obliga a denunciar a los médicos débiles de carácter o deficientes en competencia y a los que incurran en fraude o engaño. Se consideran faltas de ética las siguientes prácticas:
El médico tendrá siempre presente su deber de preservar la vida humana. El médico debe a su paciente una total lealtad y todos los recursos de su ciencia. Siempre que un médico vea que alguna exploración o tratamiento sobrepasan su capacidad, deberá pedir la ayuda de otro médico que tenga la habilidad necesaria. El médico guardará secreto absoluto sobre todo lo que sabe acerca de su paciente, aun después de la muerte de éste. El médico tiene la obligación humanitaria de prestar auxilios en caso de urgencia, a no ser que esté seguro de que otros médicos pueden y quieren prestar esos auxilios.
Por ende el papel del médico es primordial, pues en su relación médico- paciente él es quien debe garantizar con sus actuaciones que la vida se preserve y pues la vida como lo más valioso del ser humano es el vínculo de confianza depositado en él; El acto médico se basa en una relación de confianza donde el paciente confía al médico el cuidado de su salud, aspecto primordial de su vida, de sí mismo. En la relación entre ambos no puede mediar el pacto de una muerte intencionada. La eutanasia significará el final de la confianza depositada durante milenios en una profesión que siempre se ha comprometido a no provocar la muerte intencionalmente bajo ningún supuesto. La eutanasia deshumanizará la medicina. Solamente desde el respeto absoluto es posible concluir que todas las vidas humanas son dignas, que ninguna es dispensable o indigna de ser vivida.
La eutanasia frenará el progreso de la medicina. Los médicos se irán volviendo indiferentes hacia determinados tipos de enfermedad, no habrá razones para indagar en los mecanismos patogénicos de la senilidad, de la degeneración cerebral, del cáncer en estado terminal, de las malformaciones bioquímicas o morfológicas, etc.
La iglesia como guía de un gran número de personas La Iglesia Católica Romana, la Luterana y la Episcopal han emitido declaraciones formales opuestas a la eutanasia y al suicidio asistido. Los grupos de fe Evangélica y Fundamentalista se cree que están también en desacuerdo con estas prácticas. La Iglesia Católica rechaza enfáticamente la eutanasia y pretendiendo orientar a la comunidad frente a un tema tan polémico ha decidido, en cabeza de monseñor Alberto Giraldo, presidente de la conferencia Episcopal y arzobispo de Medellín, presentar un decálogo, donde expone su posición frente a la eutanasia : Nunca es moralmente lícita la acción que por su naturaleza provoca directa o intencionalmente la muerte del paciente, por consiguiente, jamás es lícito matar a un paciente, ni siquiera para no verlo sufrir o no hacerlo sufrir, aunque él lo pidiera expresamente. Ni el paciente, ni los médicos ni el personal sanitario, no los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona.
Las personas minusválidas o con malformaciones tienen los mismos derechos que las demás personas, en lo que se refiere a la recepción de tratamientos terapéuticos. En la fase prenatal y en la postnatal se han de proporcionar las mismas curas que a los fetos y niños sanos. El Estado no puede atribuirse el derecho de legalizar la eutanasia, pues la vida del inocente es un bien que prevalece sobre el poder mismo. La eutanasia es un crimen contra la vida humana y la ley divina, del que se hacen responsables todos los que intervienen en la decisión y ejecución del acto homicida.
También es de resaltar la posición de la Corte Constitucional frente a este tema, decisión que es conforme a los principios constitucionales, y obrando como salvaguarda de nuestra carta política. En la sentencia C – 239 /97 se intentó dar vía a la eutanasia, el fallo cayó pues varias irregularidades denunciadas por la iglesia, entre ellas la falta del debido proceso. Este resultado ha sufrido más recientemente un proyecto de ley que buscaba reglamentar la eutanasia, El presidente del Polo Democrático, Carlos Gaviria, manifestó que se han puesto obstáculos en el proceso para que el Congreso legitime el fallo de la Corte Constitucional que hace once años ordeno despenalizar la eutanasia en pacientes terminales.

“Ha habido siempre algún obstáculo y temor de tocar ese tema, la eutanasia se puede aplicar en este momento, lo que sucede es que sería altamente deseable que el juez no tuviera que cargar con tanta responsabilidad y se reglamente por parte del congreso de una manera más especifica las circunstancias bajo las cuales es legitima la eutanasia activa”, manifestó Gaviria, ex magistrado ponente del fallo que despenalizó la eutanasia en 1997.

La Iglesia Católica colombiana ratificó que la practica o la petición de la eutanasia trae consigo sanciones espirituales.

"Todo aquello que esta abiertamente en contra de los principios de fe que tiene la Iglesia se sale de la comunión de fe de la iglesia, es lo que llamamos estar en estado de pecado”, indicó Monseñor Fabián Marulanda, secretario de la conferencia Episcopal.

El médico Fernando Sánchez, simpatizante de la práctica de la eutanasia, resaltó la demora del Congreso en cumplir la petición de la Corte y agregó que esto no ha sido impedimento para que varios médicos la apliquen en “silencio”.
Reacción similar tomó Mario Benedetti, presidente del Congreso, y afirmó que esperaría al 2010 para retomar la iniciativa, como también pronunciamientos de un académico, médico y director de la Fundación DMD el Dr. Juan Mendoza- Vega, cuyos propósitos como promotor de la Eutanasia cobran forma atreves del tiempo, aunque aún no se logre dar el paso y es por eso que la idea no es que el médico que practica la eutanasia sea una especie de loco asesino.
La eutanasia, como método y posibilidad de un paciente como solución a su situación de gravedad, es en sí todavía un paradigma nublado por prejuicios y conceptos que a la luz de académicos, legisladores y peritos en la materia resultan obsoletos a la hora de buscar el bienestar del paciente, la protección a la vida como vida digna "el derecho a la vida no puede reducirse a la mera subsistencia, sino que implica el vivir adecuadamente en condiciones de dignidad" y que el derecho fundamental a vivir en forma digna implica entonces el derecho a morir dignamente. Para ello se debe agudizar en métodos de dar a conocer la eutanasia, difundir su concepto separándolo de temáticas que logran nublar la visión real de la situación vivida por muchas personas y que por la rigidez conceptual se les obliga a vivir, una vida tortuosa e indigna de un ser humano, indigna de un ser de derechos, la difusión como medio de cambio de una cultura hacia un horizonte tanto jurídico como socialmente estable entorno a garantías de los DDHH en Colombia y en el mundo.

14, dic | sin comentarios Posteado por: Camilo Andrés compártelo

UN CICLO SIN FIN


La naturaleza de todo hombre, de todo ser vivo, es nacer y morir, pero en medio de este inicio y este fin, es necesario recorrer  un camino, que a veces es difícil, agradable, o amargo e insoportable, donde cada paso nos aleja más y más del comienzo y nos acerca más a un destino, pero ¿Cuál destino?, si el camino ya está trazado, lo único que queda es caminar sobre él, lo único que se puede hacer es aventurarse a vivirlo, cada instante es una experiencia nueva e irrepetible.

 

 

La muerte, se trata de forma curiosa, se aborda desde diferentes perspectivas. La muerte es tan sublime, pero asa la vez tan cruda, en la forma en que invade cada vida, y se hace presente en cada ámbito de la vida,en la cotidianidad, en la que cada persona tiene su propia postura, por ende también una reacción, al final de todo la muerte es sólo un estado más del ser humano.

Ya que la muerte empieza, en el preciso momento en que la vida termina. Un caso que sería un ejemplo perfecto; un anciano agonizante, que en su lecho de muerte y ya satisfecho o no de la vida que este ha llevado, es muy difícil, imposible saber que experimenta en ese estado, en ese lapso de tiempo, en espera a que llegue la dichosa muerte, la que no distingue, y tampoco desprecia cada vida que pueda encontrarse, ya sea un bebé o este anciano, llega a todos por igual.

Cuando la llama que enciende y da vida a este cuerpo, se extingue como humo elevandose lentamente por el aire cada vez más y más disperso, hasta que se desvanece y termina dejando un cuerpo postrado, un cuerpo que desaparece con el tiempo, ese mismo tiempo que permite vivir, y ve cada llama, como se enciende y también como se apaga, unas lentamente, en las que cada segundo, la oscuridad envuelve la luz, la ahoga, quitando todo lo que fue y borrándolo, para dejar un humo desvaneciéndose en el aire, luego en el funeral de aquel personaje, aquellos que fueron allegados en vida, familia, amigos, asisten allí, para despedir aquel cuerpo, que alguna vez abrazaron, que alguna vez sostuvieron, y ahora lo que  abraza es el vilo y solitario destino, en la fragilidad carnal se sume todo el dolor, que termina por pudrir lo que antes tuvo vida, desapareciendo, como las olas en la arena, unas van y vienen, algunas dejan un rastro que la memoria se encargará de perpetuar, otras desaparecen. Ahora los restos que reposan en un ataúd, llegarán al fin a un lugar en donde yacerán hasta el fin de los tiempos.

Aquella extinción de la llama del fuego que da vida, trae consigo el comienzo de nuevos procesos, de los cuales el hombre en su basto conocimiento del mundo material, no tiene ningún registro, lo que especula es, otra vida. Entonces ¿será otra muerte?, así pues, podrá existir otra muerte, o será quizá la misma, aquella fría y lúgubre que arrebata sin más ni más aquello que nos hace únicos y diferentes, pero a la vez iguales, la vida.

19, sep | 1 comentario Posteado por: Camilo Andrés compártelo